UNA NUEVA VISIÓN DE IDENTIDAD Y FUTURO PARA NAVA DE LA MANO DE ASOCIACIÓN OROPÉNDOLA
El hecho de que uno de los grandes artistas de nuestra comunidad y uno de los grandes muralistas de nuestro país haya pasado una semana trabajando entre nosotros, conviviendo con nosotros, y que además nos haya dejado una obra maestra del arte mural, que, a buen seguro, será visitada por miles de personas, nos pone sobre la pista de lo que son las cosas bien hechas y de la fuerza que tenemos cuando actuamos como comunidad.
El formidable proyecto de Oropéndola, que pone muy de relieve la madurez y la fuerza de nuestra ejemplar asociación naturalista, además de su extraordinaria sensibilidad para proponerle al pintor la realización de esta maravilla, la colaboración del ayuntamiento para poner al servicio del artista tanto el lugar elegido y su acondicionamiento (pocas veces, dice él haberse encontrado una pared mejor preparada) como el vehículo elevador, y la hospitalidad de navarreses y navarresas, que lo han abierto sus casas generosamente, nos da la medida de todo lo que podemos hacer cuando combinamos ideas, recursos y unidad.
El vuelo de Manuel Sierra y de sus oropéndolas por Nava nos ha regalado una formidable pieza artística de primer orden… ¡Hace cuánto no teníamos una nueva! y, al mismo tiempo, nos ha brindado una forma distinta de vernos a nosotros mismos. La reflexión que debe ocuparnos, por tanto, es la siguiente: Nava tiene que proteger su esencia y su identidad, es verdad, pero esa identidad no puede proyectarse únicamente hacia el pasado y hacia la fiesta. Nava y sus gentes, nuestros niños, niñas y jóvenes, necesitan empezar a tener nuevos estímulos, nuevas ideas, nuevas miradas, que les permitan apreciar lo que ya hay, pero no como quien habita en un museo lleno de cosas antiguas sino como quien también ve florecer la novedad en su presente. Desde este momento, el mundo tiene una nueva razón para venir a conocer Nava. Sería bueno seguir llenando de razones a ese mundo, al que tanto tenemos que ofrecer.
Gracias, por tanto, Manuel Sierra, por tu mural y por tus enseñanzas. Gracias por tu vuelo.

