GESTIONAR CON TRANSPARENCIA Y RESPONSABILIDAD: CLAVE PARA PRIORIZAR LO QUE REALMENTE IMPORTA
Gestionar un pueblo no es tan distinto a llevar una casa. Hay que priorizar, decidir entre lo urgente y lo importante, escuchar a todos y, sobre todo, rendir cuentas. Nadie entendería que, en tu hogar, no se supiera qué pasa con el dinero en efectivo, que nunca hubiera explicaciones claras de los gastos, o que se echara la culpa al vecino cuando algo va mal.
Pues aquí estamos. Preguntando por la gestión del dinero público, como harías tú en tu casa. ¿Es tanto problema querer saber cómo se maneja el efectivo que se cobra en eventos y actividades? Pedimos claridad, no es un capricho, es una obligación democrática.
Y sin embargo, cuando llegó la subida de la tasa de basuras, la respuesta fue la de siempre: primero, culpar a Europa; después, en un vídeo de nuestra alcaldesa, señalar a Pedro Sánchez. Todo para evitar lo que de verdad importa: asumir la responsabilidad. Porque gobernar no es solo inaugurar, salir en la foto y organizar las fiestas. Gobernar es también lidiar con las decisiones menos bonitas, dar la cara y explicar las cosas como son. Y lo cierto es que la normativa europea que obliga a cubrir el coste del servicio de basuras mediante una tasa no es de ayer ni de antes de ayer: es de 2008. Han tenido más de quince años para planificar y adaptarse. Lo demás son excusas.
Cuando proponemos crear un Plan de Vivienda Municipal, convertir el hogar del jubilado en un Centro Social Integral o reforzar la convivencia ciudadana, se nos responde que no es competencia del Ayuntamiento. Pero basta abrir la Ley de Bases de Régimen Local para ver que sí lo es. Tan sencillo como leer. Tan sencillo como querer.
Y mientras tanto, seguimos viendo cómo las prioridades se desordenan. ¿375.000 euros para fiestas? Adelante. Porque además no fue un gasto previsto así desde el principio: partíamos de 250.000 euros, que ya era una cifra difícil de justificar para un pueblo como el nuestro. Pero, sin previsión ni control, hubo que ampliarlo con otros 125.000 euros más. Total: 375.000 euros en festejos. Una cantidad desorbitada para quien debería estar pensando en lo que de verdad importa.
¿500 euros al mes para fotos? Claro que sí. Porque aquí la propaganda nunca falta, aunque la información escasee.
¿Defender el hospital comarcal? Mejor no molestar al partido, no vaya a ser que se enfaden los de arriba.
¿Resolver el problema de la despoblación? Tampoco toca. Será que no hay tiempo entre tanto evento.
Mientras tanto, en pueblos como Bobadilla, Fresno, Alaejos o Rueda, sí han sabido priorizar, rehabilitar viviendas vacías y ofrecer alquileres asequibles. ¿Ellos pueden y nosotros no? No es cuestión de tamaño ni de recursos. La diferencia está en entender que gobernar es priorizar y trabajar por lo esencial, no limitarse a gastar y seguir la inercia.
Aquí sobran excusas. Lo que faltan son soluciones.

Aquí, en cambio, lo complicado es que te respondan a una pregunta. Lo imposible es lograr un debate serio sobre el futuro del pueblo. Pero sí, para ampliar la partida de fiestas siempre hay tiempo y ganas.
Esto no va solo de criticar, va de proponer y construir. Por eso insistimos. Porque Nava no se puede permitir otros cuatro años de inercia, de fotos, de carteles y excusas. Necesitamos que gobernar vuelva a ser algo serio, responsable y transparente.
Hoy más que nunca: