TRAMPAS Y LA OPORTUNIDAD DE UN GRAN PACTO LOCAL FRENTE A LA DESPOBLACIÓN

Los juramentos y las trampas

En Nava del Rey, la política local ha tomado un rumbo preocupante, donde las decisiones parecen guiadas más por intereses partidistas que por el bienestar común. Como grupo político en la oposición, hemos sido testigos de cómo el equipo de gobierno del Partido Popular, en lugar de buscar la colaboración para el beneficio del pueblo, ha optado por la hostilidad y la falta de transparencia.

Un aspecto destacable es la contradicción entre el juramento o promesa que todos los cargos electos hacemos al asumir nuestras funciones y la realidad de las acciones del equipo de gobierno. Juramos "cumplir fielmente las obligaciones del cargo, con lealtad al Rey, y guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado". Sin embargo, en nuestro municipio, vemos cómo el equipo de gobierno no cumple con sus obligaciones legales, sin ir más lejos, con el deber de proporcionarnos, como grupo político municipal, un espacio de trabajo en el Ayuntamiento. Otro ejemplo es la aplicación de tarifas diferentes en las piscinas municipales para usuarios empadronados y no empadronados, una práctica que no se ajusta a la ley y contraviene el principio de igualdad conforme a la normativa fiscal y de haciendas locales.

El Tribunal Supremo, mediante su Sala Tercera, ha fijado jurisprudencia determinando que «un ayuntamiento no puede establecer diferencias cuantitativas en una tasa por la utilización de frontones, piscinas e instalaciones polideportivas municipales, atendiendo a que los usuarios estén o no empadronados en el municipio, al no erigirse el empadronamiento, en este caso, en un criterio razonable y objetivo a los efectos de justificar aquellas». Este pronunciamiento se encuentra en la sentencia 1064/2023 de 20 de julio, y deja claro que estas prácticas violan el principio de igualdad ante la ley.

Para entender mejor esta situación, podemos hacer una comparación con el fútbol, un deporte donde la mayoría de los aficionados desean que su equipo gane, pero no a cualquier precio. Imaginemos un partido en el que un equipo mete goles con la mano, se beneficia de penaltis inexistentes o se le permite cometer faltas graves sin sanción. Aunque algunos seguidores puedan alegrarse momentáneamente por la victoria, la realidad es que esos triunfos no tienen el mismo valor. Ganar mediante trampas no es una verdadera victoria, porque en el deporte, como en la política, existen valores fundamentales que deben respetarse.

En democracia, esos valores incluyen la transparencia, la legalidad y el respeto por los demás. Cuando un equipo de gobierno toma posesión de su cargo, lo hace bajo un juramento que debería guiar todas sus acciones. Al ignorar estas obligaciones y al incumplir la ley, como ocurre en Nava del Rey, el equipo de gobierno está fallando no solo a sus opositores, sino a todos los ciudadanos que confían en un sistema justo y honesto.

El equipo de gobierno ha decidido ampararse en el silencio administrativo, una táctica que consiste en ignorar nuestras solicitudes, confiando en que, al no recibir respuesta, la falta de acción se diluya. Este silencio es especialmente perjudicial cuando sabemos que plantear un contencioso administrativo, que es la vía legal para impugnar estas decisiones, requiere recursos económicos de los que, como agrupación de electores, carecemos. El Partido Popular, amparado en sus asesores del partido y en su particular forma de entender la política, es consciente de esta realidad. Saben que para un movimiento ciudadano como el nuestro, plantear un contencioso administrativo es una tarea casi imposible. Al confiar en que no podremos utilizar esta herramienta, actúan con impunidad, como un equipo de fútbol que mete goles con la mano, confiando en que el árbitro no pitará la falta.

Esta manera de hacer política es tramposa y representa una forma de mentir a la ciudadanía. Es como si el equipo de gobierno ganara el partido no por méritos propios, sino manipulando las reglas del juego, con el convencimiento de que no habrá consecuencias. Pero en democracia, al igual que en el deporte, los valores importan. Ganar mediante engaños y trucos no es una verdadera victoria, porque socava la confianza de los ciudadanos en el sistema. Cada vez que el equipo de gobierno utiliza el silencio administrativo o se escuda en la dificultad de acceder a la justicia, está traicionando los principios que deberían guiar su gestión y faltando al compromiso que asumieron sus representantes al jurar sus cargos.

Cumplir la Ley

Además de esta situación, las Comisiones Municipales son otro sonrojante ejemplo a caballo entre el incumplimiento de su promesa constitucional y el deber de cumplir con la ley, y la necesidad de comprender al otro como una obligación moral. Y es que las Comisiones Municipales deberían ser espacios para el análisis y el debate detallado de temas específicos antes de llevarlos al pleno, sin embargo, han sido vaciadas de contenido. Estas comisiones deberían permitir una gobernanza más efectiva y democrática, estando abiertas a la participación de todos los grupos del pleno, debatiendo las propuestas de la oposición; así sería como se podría crecer en participación y contribuir al desarrollo de nuestro municipio. Siempre la mayoría del Pleno tendrá la última palabra, pero estas comisiones, garantizarían que se pudiera debatir, argumentar y proponer. Sin embargo, en Nava del Rey, estas comisiones se han convertido en un mero trámite, sin misión ni influencia, lo que socava la calidad del proceso de toma de decisiones.

El agujero de la publicidad institucional

Pero no solo eso, hablemos de publicidad institucional. La reciente publicación de un artículo en El Norte de Castilla, pagado como publicidad institucional, obedece a un modelo de publicidad ya instalado en la gran mayoría de los ayuntamientos y que forma parte del modelo de negocio de los medios de comunicación, además de ser un ejemplo claro de cómo se manipula la percepción pública. El problema es que no se informa a los lectores de cuándo se trata de publicidad institucional y cuándo de información objetiva del medio. En este caso, el artículo titulado  "Nava del Rey, un municipio con un gran futuro" forma parte de un paquete de publicidad institucional del que participan prácticamente todos los ayuntamientos. En este caso, el artículo presenta a la alcaldesa de Nava del Rey apropiándose del mérito de los nuevos negocios y emprendedores que buscan abrirse paso en el municipio, mientras omite la realidad de que muchos negocios están cerrando. Es más, cuando en diferentes Plenos Municipales se le pregunta al equipo de gobierno por estos cierres, este responde que "son negocios privados", evadiendo la responsabilidad. Un enfoque así es un claro ejemplo del dicho: "Las victorias tienen muchos padres y las derrotas son huérfanas". Esta forma de hacer política, mediante el uso de la publicidad institucional, juega con el trabajo y los esfuerzos de otros, en lugar de enfrentarse a la realidad y trabajar en soluciones reales para todos.

Pero aún hay más sobre el fenómeno de la publicidad institucional, y es la contratación de un Community Manager por parte del Ayuntamiento; esta es una pieza más de esta estrategia de comunicación, dedicada en este caso a gestionar sus redes sociales. Este servicio, pagado con dinero público, debería servir a toda la comunidad y no solo al equipo de gobierno. Sin embargo, la contratación de este Community Manager no ha sido explicada ni justificada por parte del equipo de gobierno, y de su existencia y justificación se tiene conocimiento porque, en el último Pleno, SOMOS lanzó una pregunta al respecto. La realidad no tergiversa nada, la utilidad de este servicio externo está siendo principalmente para promocionar la imagen del equipo de gobierno, mientras que determinados eventos de relevancia social y cultural para la comunidad, como la inauguración del mural "El vuelo de las oropéndolas" de Manuel Sierra, en la que han participado la gran mayoría de las Asociaciones culturales de Nava ha sido ignorado por este servicio de comunicación externo. Este uso sesgado de los recursos públicos refleja una prioridad en la autopromoción en lugar de en la gestión transparente y eficaz que beneficie a todos los vecinos. O por decirlo de otro modo, se trata del empleo de dinero público para fines partidistas.

Por un Gran Pacto Local

Pero SOMOS x Nava del Rey ha venido a la política local no solo para fiscalizar la labor del equipo de gobierno, sino también para proponer e influir positivamente en el funcionamiento del Ayuntamiento. Si hasta la fecha ese equipo de gobierno no ha entrado en ninguna de nuestras propuestas, como decía San Agustín, acabaremos haciendo que entre, a través de la razón. Nava del Rey se enfrenta a una crisis demográfica que amenaza con desestabilizar nuestro tejido social y económico. La despoblación y sus consecuencias o la pérdida de servicios y recursos, requieren una acción urgente y coordinada. También la diversidad cultural de nuestra población, con la llegada de personas de diferentes culturas, presenta tanto un desafío como una oportunidad para enriquecer nuestra comunidad y fortalecer nuestra respuesta a la despoblación.

Es por eso que apostamos por la firma de un Gran Pacto Local entre los tres grupos del pleno: PP, PSOE y SOMOS. Este pacto no debe ser solo un acuerdo simbólico, sino el punto de partida para la creación de una Comisión Municipal contra la Despoblación y por la Multiculturalidad, que desarrolle un plan estratégico a diez años para afrontar estos desafíos. La despoblación y la integración multicultural son cuestiones decisivas que requieren una acción coordinada y el compromiso de todas las fuerzas políticas. Este pacto debe garantizar un presupuesto anual y asegurar que, gobierne quien gobierne, el Ayuntamiento en la próxima década garantizará que la lucha contra la despoblación y la promoción de la multiculturalidad se mantendrán como prioridades indiscutibles.

El verdadero talento político radica en la capacidad de transformar conflictos aparentemente irresolubles en problemas concretos que se pueden abordar. Esta habilidad es esencial para asumir los retos que tenemos por delante. Con el Gran Pacto Local, no estamos proponiendo una idea nueva, sino retomando un enfoque que, aunque fundamental, parece haber sido olvidado en la política actual. No podemos seguir negando los problemas que tenemos frente a nosotros; debemos afrontarlos con decisión y realismo. Este pacto nos permitirá encararlos y descomponerlos en problemas específicos que podemos analizar y resolver paso a paso, en lugar de seguir ignorándolos o minimizándolos. Es hora de recuperar la capacidad de diálogo en nuestra política local y así trabajar juntos para aportar prosperidad a Nava del Rey.

La política local no debería ser un campo de batalla donde se buscan ventajas a cualquier precio. Debemos centrarnos en resolver los problemas reales de nuestra comunidad, trabajando juntos para crear un futuro sostenible para Nava del Rey. Por eso, exigimos que el equipo de gobierno cumpla con la ley, respete la transparencia y trabaje en beneficio de todas las vecinas y vecinos, no solo en función de sus propios intereses. Estamos aquí por amor a nuestro pueblo, y es por eso que exigimos claridad, honestidad y un compromiso real con las necesidades de Nava del Rey.